Dulces de Pascua muy fáciles y ricos para hacer con los niños

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dulces de semana santa

A principios de mes, antes de que se decretara el estado de alarma, os hablamos de los mejores sitios para comprar o degustar estos dulces típicos de la Semana Santa en Madrid. Lamentablemente esto hoy no es posible. Sin embargo, aunque todos los actos religiosos han quedado suspendidos, aunque no se puede viajar para disfrutar de esos días en la playa, en una casa rural o en una segunda residencia, aunque no se puede ni salir a los parques, hay tradiciones que se pueden mantener sin salir de casa. Una de ellas es la gastronómica.

Hay recetas asociadas a estas fechas que no requieren de laboriosas preparaciones, productos especiales o utensilios difíciles de tener a mano. Vamos a indicaros dos recetas culinarias dulces, que son todo un emblema de la Cuaresma y la Semana Santa y que alegran todos los paladares, pero especialmente los de los peques, a quienes os invitamos a que sean vuestros pinches de cocina. Su participación les encantará, y la degustación posterior aún más.

Torrijas al alcance de pequeños reposteros

El origen de las torrijas –aunque no tal como las preparamos o degustamos hoy en día- es antiquísimo. Las primeras –solo pan empapado en leche- datan de la Edad Media. En el siglo XIV un cocinero francés, Guillaume Tirel, ya hacía referencia a las tostadas doradas, en las que ya se añadía el huevo. Y en el siglo XV se empezaron a elaborar estos dulces panecillos aromatizados, cuya popularidad se extendió en el siglo XVII. Dicen que debido al pan sobrante, que no acompañaba a las carnes ‘prohibidas’ en la Semana Santa, se le dio a éste otro uso, estando ya duro. En cualquier caso, es un postre (desayuno o merienda) muy fácil de preparar con la ayuda de los peques de la casa.

Aunque lo mejor es utilizar pan destinado específicamente para esta preparación, se puede utilizar cualquier barra de pan del día anterior o incluso pan de molde. Empezamos. Mezclad en un bol (o similar) leche (un cuarto de litro para cuatro personas), ya hervida con un poco de cáscara de limón, con azúcar y huevos ya batidos (unos cuatro) y volved a batir todo bien. Mojad cada rebanada de pan en esta mezcla y, si queréis, doradlas en mantequilla derretida al calor de la sartén. Solo queda freír en aceite de oliva hasta que queden doradas y, luego, dejarlas escurrir sobre papel absorbente de cocina. Se pueden espolvorear con azúcar (mejor moreno) y canela. Si disponéis de canela en rama, la leche se puede hervir con una ramita.

Huevos de Pascua perfectos (con su ayuda)

Dulces típicos : Torrijas y Huevos de Pascua
Huevos de Pascua, uno de sus dulces de Pascua preferido

El origen de estas dulces de Pascua también está en la Edad Media, cuando se entregaban a los familiares y amigos más queridos durante la Pascua. Aunque no eran huevos de chocolate sino de tortuga y sus cáscaras se decoraban. No era un dulce, se trataba de un símbolo. Preparar los auténticos huevos de Pascua no es tan difícil como puede parecer. Os dejamos dos maneras de presumir de ellos; huecos si disponéis de moldes de silicona y rellenos de chocolate si recurrís a un truco que os proponemos.

El primer paso para elaborar estas delicias es fundir al baño María un  buen chocolate negro (mejor con un porcentaje de 70% de cacao, pero dependerá de gustos). Si disponéis de moldes de silicona, debéis recubrir, con una cuchara, las paredes interiores de cada uno de ellos con una capa delgada. Luego, llevadlos al frigorífico y dejadlos allí durante unos 10-15 minutos. Como los moldes son equivalentes a la mitad de un huevo, deberéis repetir la operación, una vez desmoldados los anteriores. Al final, unid las dos partes con un poco de crema de chocolate.

Y si no contáis con moldes…

Pues también hay solución si no tenéis moldes de silicona. La tarea se inicia igual, derritiendo el chocolate al baño María. Como moldes podréis utilizar huevos ‘de verdad’. Con cuidado y un buen alfiler, pinchad cada uno de los extremos del huevo. En uno de ellos, realizad, cuidadosamente, un pequeño agujero, que permita la salida de la clara y de la yema cuando sopléis por el otro extremo, y que así el interior caiga sobre un plato. Las claras y las yemas las podréis utilizar para tortillas o para bizcochos (nada se pierde) o en otras recetas reposteras. Por el agujero más ancho de la cáscara entera, introducid el chocolate hervido. Llevadlos al frigorífico, en el que, en este caso, tendrán que estar durante 3 horas. Después, proceded a quitar la cáscara con mucho cuidado. Y ya tendréis unos huevos de Pascua rellenos de chocolate.

Solo queda que disfrutéis de estas dos delicias de dulces de Pascua y que animéis a los chiquillos a que os sigan acompañando, de vez en cuando, en la cocina.