El coronavirus ya es epidemia pero no acabará con nuestra civilización

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coronavirus 2020

Es viernes por la tarde cuando un adolescente de 15 años llega a su casa, desde el Instituto de un pueblo de los alrededores de Madrid, con una fea tos de las llamadas ‘perrunas’. Sus padres, a pesar de la psicosis reinante por las noticias difundidas con motivo de la propagación del dichoso coronavirus en España, no le dan mayor importancia y prosiguen con la vida familiar normal.

Pasa el fin de semana, el lunes y el martes y la tos del adolescente continúa en aumento hasta que el miércoles comienza a aparecer la fiebre. Tras diversos intentos de contactar con el teléfono 900102112 y en el mismo 112 (donde un mensaje indica que para información sobre el coronavirus se debe llamar al anterior teléfono) los padres no consiguen hablar con nadie y deciden llevar al joven al centro de salud del pueblo.

Allí, la doctora le examina y determina que se trata de un vulgar resfriado o posiblemente algún virus sin darle mayor importancia. El tratamiento aconsejado es ibuprofeno y agua templada con miel (por cierto, el mejor calmante para la tos sin ninguna duda).

Tras esta historia, que es absolutamente real de principio a fin, me surgen algunas inquietudes pero también saco algunas impresiones esperanzadoras.

¿Qué conclusión sacamos de esta historia?

El uso de mascarillas, uno de los protocolos establecidos

En primer lugar, en el lado negativo, me sorprende que tras numerosos intentos de seguir el protocolo establecido ante el coronavirus, no haya sido posible que nadie atendiera telefónicamente un posible caso. Ello ha forzado a la primera ruptura del protocolo ya que los padres acudieron al centro de salud cuando está absolutamente contraindicado. Una vez allí, la doctora atendió al paciente sin adoptar ninguna medida de seguridad (por lo menos de manera visible) con lo que se expuso claramente a un contagio. Para finalizar, toda la familia ha seguido haciendo su vida normal a pesar de ser un potencial foco de propagación.

Seguramente la doctora tenga razón y no se trate más que de un resfriado común que se ha complicado algo más de lo normal pero, si no fuera así y se hubiera equivocado ¿Qué conclusiones podemos sacar de esta historia? Personalmente pienso que hay muchos más casos de coronavirus de los que se han diagnosticado oficialmente, pero que se han curado por sí mismos como si de la gripe se tratara.

Por otro lado, el gran aspecto positivo que me surge es que, si verdaderamente la enfermedad está mucho más propagada de lo que nos transmiten los medios de comunicación, la realidad es que su mortalidad es mucho más baja de lo que los datos nos indican al no contabilizarse los enfermos que se curan por sí solos, sin haber sido diagnosticados.

Por lo tanto, estaríamos enfrentándonos a un virus con una extraordinaria capacidad de transmisión, pero con unos índices de mortalidad casi despreciables, salvo en los casos en los que había una patología respiratoria previa.

¿Estamos seguros frente al coronavirus?

protocolos establecidos para el coronavirus

Dados los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias, mi conclusión es que están tratando de ralentizar la propagación del virus, simplemente para que no se colapsen los servicios de salud y siendo conscientes de que inevitablemente se producirán miles de contagios en nuestro país, aunque con unas consecuencias relativamente leves.

Considerando que las medidas adoptadas sean las correctas, en su debe tengo que señalar la falta de medios efectivos que se han puesto para llevarlas a cabo. Nadie atiende los teléfonos indicados y algunos profesionales sanitarios son los primeros que se saltan los protocolos establecidos.

En fin, el coronavirus infectará a miles de nuestros conciudadanos pero no se morirán por ello.