Excursión a una villa medieval de cuento: Ayllón

Qué ver en este pueblo segoviano detenido en el tiempo

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Ayllón Medieval Segovia Plaza Mayor
Plaza Mayor de Ayllón (Segovia)

Somos conscientes de lo que os gustan a todos los miembros de la familia los destinos medievales, emocionantes viajes al pasado. Por ello, con la mejora climatológica y la que parece anunciar la situación sanitaria, os proponemos una escapada única, en la Sierra de Ayllón.

No hace falta esperar al último fin de semana de julio, cuando se celebra la fiesta de Ayllón Medieval, para visitar esta localidad y disfrutar de un pueblo de cuento, a 135 kilómetros de la capital madrileña, ubicada en el nordeste de la provincia de Segovia y que linda con las de Burgos, Soria y Guadalajara.

Un paseo por la historia

Ayllón fue reconocida villa por el rey Juan II en el siglo XV y Conjunto Histórico-Artístico, ya en el XX. Lo cierto es que esta villa merece todos los reconocimientos. Sus calles nos trasladan -como una de las mejores referencias de nuestra geografía- al Medievo, con sus destacados edificios eclesiásticos (hoy algunos de ellos dedicados a fines culturales de ocio y de relax) y sus bien cuidadas casas blasonadas, sus vías empedradas, por las que pasearon monarcas y nobles, desde Alfonso VI a la Infanta Isabel, ya en 1929. Pero a los menores de la familia les encantarán las visitas teatralizadas por la villa y los relajantes paseos a orillas del río Aquisejo.

Entrada ‘triunfal’ a la villa

Entrada a la localidad de Ayllón en segovia

El puente romano, sobre el río, es el acceso histórico por excelencia. Tras cruzarlo se llega al Arco medieval, una de las tres puertas de entrada. Y, desde él, a su curiosa (y algo irregular) Plaza Mayor porticada, en la que se encuentra el edificio palaciego en el que se ubica el Ayuntamiento. Desde allí podréis ver la Torre de La Martina, que se eleva sobre la villa y que es el único vestigio que queda de la iglesia de San Martín del Castillo. También, la iglesia de San Miguel (siglo XII), que actualmente alberga la Oficina de Turismo y la Casa de la Cultura, en la que se celebran periódicamente actividades artísticas y representaciones teatrales.

Reconfortantes recorridos en familia

Es ‘obligatorio’ visitar Santa María la Mayor. Construida sobre una pequeña parroquia que se desplomó a finales del siglo XVII y que tiene un campanario de 40 metros de alto. Pero ya que vais en familia, es interesante visitar, en las afueras del municipio, realizando un agradable paseo, la Ermita de San Nicolás, donde se encuentra el antiguo cementerio… y algo de misterio.

Ayllón perteneció también a los árabes y tuvo Castillo. Actualmente solo quedan Los Paredones, un símbolo de la localidad, en lo alto del cerro. Están bien conservados y en sus paredes, en la tierra con que se construyeron quedan encapsulados restos del pasado, como trozos de vasijas y piezas cerámicas.

Un disfrute total

Mercado Medieval en julio
Fiesta medieval en julio de 2018

La historia se puede explicar de muchas maneras, pero una de las mejores es a pié de calle. Ayllón mantiene en buen estado casas nobles, como la casa-palacio de Eugenia de Montijo, que descansaba allí en sus viajes de Madrid a París y viceversa. Fue propiedad de su hermana, María de Sales Portocarrero, casada con el duque de Alba. Huellas han dejado otros insignes huéspedes de la villa, como Francisco de Asís, que construyó allí un convento, o Teresa de Ávila.

Hay una visita guiada, teatralizada y protagonizada por una brillante espía del siglo XVI, muy interesante, pero actualmente está suspendida -esperamos que por poco tiempo- a causa de la pandemia. Hay otras, que se realizan en grupos y, como muchas más actividades familiares, os informarán en la Oficina de Turismo (teléfono: 680 71 72 78).

Y mientras esperáis a la auténtica fiesta medieval de julio, podéis celebrar la vuestra particular degustando el plato estrella: cordero asado en horno de leña (en muchos de sus restaurantes). Para rebajar calorías luego podéis realizar la Ruta por el río Aquisejo. Pero, los caprichos valen, comprad sus excelentes dulces: tortas, rosquillas, mantecados…

Y regresad en julio. Sus fiestas acogen mercado medieval, teatro en la calle, cuentacuentos… Pero, hasta entonces, animaos a una bella escapada.