Jardines palaciegos en los que pasear por la naturaleza y la historia

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El Capricho de Gaudí

Ya estamos haciendo planes para las próximas vacaciones. Muchos ya tenéis claro el destino, reservado y ‘diseñado’, y habéis decidido que este año esté dentro de nuestro país y quizás no sea el habitual al de veranos anteriores a la llegada de la pandemia. En todas nuestras comunidades autónomas brilla el sol y hay mucho que ver. Sobre todo, hay donde ‘respirar’ naturaleza y, de paso, ‘caminar’ por nuestra historia. Un buen plan es visitar y disfrutar de los jardines palaciegos menos conocidos del país.

Interflora, empresa líder en el envío de flores a domicilio, sabe mucho de esto y nos ha recomendado rutas muy interesantes por palacios con bellas zonas ajardinadas en distintos puntos de nuestra geografía. Son magníficas sugerencias, porque sabemos que el plan es estupendo para disfrutarlo en familia y como -nos lo habéis transmitido- os interesan los lugares con misterio, intrigas, secretos… y también con espacios de naturaleza viva os animamos a visitarlos para volver a respirar la normalidad.

Palacio de Vista Alegre. Madrid

En el corazón del madrileño barrio de Carabanchel se alza esta singular finca amurallada que cuenta con uno de los jardines históricos más increíbles de la Comunidad de Madrid. Cuenta con 450.000 m2, algo menos que el del Parque de El Retiro, donde puedes encontrar jardines especiales como el Parterre o el Giardino, el Jardín Plaza de las Estatuas, un jardín romántico propio de la época con trazados sinuosos, y un impresionante cedro, tanto por su tamaño como por su antigüedad.

Por ello, coincidimos con la sugerencia de Interflora que representa la red de floristerías internacional, porque ya os hemos recomendado este bello lugar de la época en la que en los terrenos de Carabanchel existían algunas residencias de recreo de aristócratas y personas adineradas. El médico de Carlos IV, Higinio Antonio Llorente, construyó su casa en el recinto de la gran finca en 1802. Luego pasó a manos del matrimonio propietario de la Real Fábrica de Platería Artó, que la bautizó como Finca Vista Alegre.

Pero en 1832 la compró la reina María Cristina de Borbón, una de las esposas de Fernando VII y la agrandó con fincas aledañas y hasta fábricas de jabón. Pasó a denominarse entonces Palacio de Vista Alegre. En 1886, la cedieron al Estado. La Quinta de Vista Alegre –como también se la conoce- se puede visitar, en un reconfortante recorrido para toda la familia. Ya están abiertas sus visitas (de 10:00 a 20:00 hasta octubre y de 10:00 a 18:00 a partir de ese mes). Está en la calle General Ricardos, 179.

El Capricho de Gaudí. Comillas (Cantabria)

El gran arquitecto Antonio Gaudí es el artífice de esta obra –en su origen conocida como Villa Quijano-, en la que se asientan las bases de lo que luego sería su seña de identidad. Fue una de las escasas obras que el reconocido urbanista  proyectó fuera de su Cataluña natal por encargo del indiano Máximo Días de Quijano (de ahí su primer nombre). El Capricho está concebido por y para la naturaleza, que se fusiona de forma clara con el arte. El edificio, de estilo modernista y con reminiscencias del arte oriental y del islámico, está decorado con los famosos girasoles, en los que se refleja el sol iluminando el conjunto de forma sorprendente.

Pero si la casa es admirable, no lo son menos los jardines que la rodean.  De hecho, es uno de los pocos trabajos de paisajismo que se conservan de Gaudí. En el jardín destaca la gruta excavada en piedra, un jardín trasero con suelos de piedra, otro jardín con un parterre en forma de herradura donde llegaban los carruajes o el invernadero repleto de plantas tropicales de gran tamaño.

Las visitas (de julio a septiembre y de lunes a domingo, de 10:30 a 21:00, y en junio, de 10:30 a 19:00) se pueden reservar en su web elcaprichodegaudi.com.

Parque de Aiete. San Sebastián

Alrededor de este palacio, de trazado neoclásico, construido en un lugar de paso del Camino de Santiago sobre una de las colinas que abrazan esta bonita cuidad, se alza este increíble jardín de más de 74.000 m2. En él los visitantes pueden pasear y admirar extensas praderas rodeadas de flores, estanques con cisnes y patos y hasta una cascada. Más de cien especies de plantas y árboles como robles, hayas o secuoyas completan este parque de gran riqueza natural.

El jardín del palacio –construido, en la parte alta de La Bella Easo, en 1878 por deseo de los duques de Bailén- fue diseñado por el jardinero y paisajista francés Pierre Ducasse y es un placer para la vista y el olfato. El interior del palacio, que ha estado largo tiempo cerrado al público, es actualmente un centro cultural. El parque cuenta también con una zona para juegos infantiles.

Pazo de Santa Cruz de Rivadulla. Vedra (A Coruña)

También conocido como Pazo de Ortigueira –lugar en el que, en siglo XVI, el recinto se amuralló y se dividió en zonas de cultivo (olivos y viñas), de monte y de otros reservados a la casa, con huerta y jardín-, forma parte de la ruta de la camelia, en la que muchos jardines de la zona se vincularon a esta flor.

Con una historia que se remonta al siglo XVI, esta tradicional vivienda gallega se define por contar con vivienda, capilla, palomar y jardín. Y es este uno de los grandes atractivos de la casa en el que se puede disfrutar de árboles monumentales, como helechos australianos, naranjos, boj, bosques de bambú… Pero, sobre todo, enormes olivos que se organizan en el llamado paseo de los olivos con más de 500 ejemplares. Un jardín que se esboza como una gran zona boscosa con cascadas, fuentes y salpicada por pequeñas zonas de descanso con bancos y mesas rodeadas de plantas tropicales. Frente a la entrada principal está la bonita Fuente de la Coca.

Aunque se trata de una propiedad privada, se puede visitar. El horario de verano, de lunes a sábados es de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00 y los domingos, de 16:00 a 20:00. La entrada es gratuita los lunes (de 10:00 a 13:00). Las tarifas y otra información se pueden consultar en pazoderivadulla.com.

Casa de Pilatos. Sevilla

Con una mezcla de estilos que combina el renacimiento italiano y el mudéjar español –y algo del romanticismo-, este palacio, vinculado a los duques de Medinacelli, está considerado como una obra de gran valor y ejemplo de la arquitectura sevillana del siglo XVI (aunque su construcción se inició en 1483, con la intención de reflejar el prototipo de patio andaluz). Desde su gran patio central se articulan los salones y jardines que le rodean. Cuenta con un ‘jardín grande’ en el que destacan caminos dibujados con setos de boj y una suerte de árboles de todo tipo, como naranjos, palmeras…, junto a rosales o clivias. En el ‘jardín chico’ se alza un bonito estanque decorado con una escultura de un joven Baco, del artista Mariano Benlliure, que, junto a buganvillas, rosales o violetas, conforman el binomio perfecto entre agua y naturaleza. 

El horario de visitas es de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00, y sábados y domingos, de 10:30 a 18:00. La entrada es gratuita los lunes de 15:00 a 18:00. La visita se realiza con audioguía. Las entradas (entre 10 y 12 euros) se compran on line a través de articketing.vocces.com.