La Ruta de Don Quijote (o parte de ella) con niños

Castilla-La Mancha región singular plena de naturaleza, patrimonio, fiestas únicas y gastronomía exquisita.

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Don Qujijote

En un lugar de la Mancha… o en varios podréis encontrar el destino perfecto para descansar y participar en familia de actividades culturales, de naturaleza y ocio. Seguimos los pasos del Caballero de la Triste Figura y hacemos parada en bellos lugares de la extensa (más de 2.500 kilómetros) ruta de los protagonistas, Don Quijote y Sancho Panza. El recorrido fue reconocido, en 2007 –nueve años antes de cumplirse el cuarto centenario del fallecimiento del autor-, como Itinerario Cultural Europeo.

Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote, protagonista del libro más universal de la literatura española, firmado por Miguel de Cervantes. Os recomendamos tres lugares de la Mancha de los que sí querréis recordar su nombre.

Parque Natural de las Lagunas de Ruidera: un paraíso de agua

En el denominado como ‘Mar de La Mancha’, quince lagunas –o más exactamente lagos encadenados, con cascadas y caídas de agua- se reparten entre las provincias de Ciudad Real y Albacete. Se encuentran en el término municipal de la Ossa de Montiel y conforman un paisaje único. Es un Parque Natural de 3.772 hectáreas y con algunos arenales que se pueden considerar playas de interior. Está permitido el baño desde el pasado 11 de junio, pero se ha reducido el aforo y se ha aumentado la vigilancia. En cualquier caso, en algunas de ellas hay que ser muy prudente con los peques, dada la profundidad. Quizás la más indicada es la Del Rey, pues hay que adentrarse mucho para que el agua cubra. En cambio, la laguna Lengua está más indicada para avezados nadadores. Es, por otra parte, probablemente, la más bonita, ya que sus aguas son color esmeralda. Visitar cualquiera de ellas es trasladarse a un paraíso en la altiplanicie manchega. Y en el camino, gran riqueza paisajística; de árboles (cipreses, encinares…) y, sobre las aguas, aves acuíferas.

Muy cerca, una cueva y un castillo

Camino de Ossa de Montiel está la Cueva de Montesinos –lugar de los sueños ‘locos’ del Quijote- y que está labrada, por obra del agua en la roca caliza. Tiene una profundidad de 18 metros y un recorrido de 50 metros. Se pueden realizar visitas guiadas mediante reserva en lagunas-de-ruidera.es (también se pueden concertar otras visitas a la zona). El recorrido se hace con linterna. A los peques les sorprenderá echar piedras al gran charco que parece no tener fondo. En la cueva se hallaron restos del Paleolítico y monedas romanas, entre otros hallazgos históricos. En algunas épocas es también morada de murciélagos.

También a pocos kilómetros del municipio citado se encuentra otro escenario de Don Quijote: el Castillo de Rochafrida. Es de origen musulmán y fue edificado, con recinto amurallado, entre los siglos XI y XII. Su destino era militar. Hoy solo quedan restos de la muralla y el torreón, pero la visita merece la pena.

Villanueva de los Infantes: un viaje al Siglo de Oro

En la provincia de Ciudad Real, en el Campo de Montiel, el municipio de Villanueva de los Infantes es otra localidad de interés para disfrutar de un ‘día histórico’. Desde 1975 está declarado Conjunto Histórico-artístico. Destaca su Plaza Mayor –construida a principios del siglo XVII- con balconadas de madera y en la que se encuentra la Casa Rectoral y la Iglesia de San Andrés Apóstol, y también la calle Cervantes, con casonas y palacetes. Son muchos los bellos monumentos a visitar. Pero si vais con los peques les gustará ver el puente romano sobre el río Jabalón, muy cercano a la localidad, o la Cueva de la Mora.

Su calendario festivo –este año ‘confinado’ como en todos los municipios del país- es muy amplio (la fiesta de los mayos o Las Cruces o San Antón, en enero, son solo dos ejemplos). Un recorrido divertido, y gratis para menores de 10 años, se realiza alquilando los cuadriciclos. En la Oficina de Turismo recibiréis información.

De lo que sí podréis disfrutar es de su rica gastronomía. Por ejemplo, ‘ensalá de limón’ –que a ese cítrico añade manzana o naranja y cebolleta-, migas, huevos a la porreta, torreznos asados, membrillo, gazpacho, requesón, frutas a la sartén y, por supuesto, el afamado pisto. Los quesos y el aceite os deberían acompañar en vuestro viaje de retorno.

Campo de Criptana: tierra de ‘gigantes’

No puede faltar en la Ruta del Quijote la Sierra de los Molinos y la localidad más representativa de los ‘gigantes’ con aspas contra los que luchaba Don Quijote. Nos referimos a Campo de Criptana, municipio de Ciudad Real en el que aún se pueden ver 10 de los 34 molinos de viento que se catalogaron en el catastro del Marqués de la Enseñada en 1752. Es el pueblo que cuenta con más molinos de toda Castilla-La Mancha y hoy todavía se pueden visitar algunos de ellos, que conservan su maquinaría, engranaje y funcionamiento. En concreto hay tres –Infante (siglo XVI), Sardinero (siglo XVI) y Burleta (siglo XVI)- cuya visita se puede reservar en la Oficina de Información Turística (teléfono: 926 56 39 31). Además, los primeros domingos de cada mes las aspas se mueven en un espectáculo único para todos los turistas.

Pero no solo encontraréis esta huella del libro cervantino; en Campo de Criptana el patrimonio histórico-artístico y el gastronómico son muy ricos. Tampoco os podéis ir de allí sin visitar sus casas-cueva. Hay una muy representativa en el Museo Eloy Teno, abierta al público de martes a domingo y de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00. Cuenta con una tienda de artesanía y productos de la zona. Está junto al molino Sardinero. ¡Buen viaje, hidalgos de todas las edades!