Madrid, pueblo a pueblo, con niños (IX): Pelayos de la Presa

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Pelayos de la Presa Madrid

Este es otro de los pequeños pueblos con gran encanto de la Comunidad de Madrid, ubicado en la Sierra Oeste y con un destacable entorno natural. En Pelayos de la Presa, a 80 kilómetros al suroeste de la capital, conviven remansos de paz (rutas de senderismo y a caballo) e importantes huellas históricas con el ocio y el recreo que atrae especialmente su cercanía (menos de 9 kilómetros) al Pantano de San Juan, conocido como la ‘playa de Madrid’ y galardonado también este año con la bandera azul, que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental y que ondeará un verano más –desde 2018 es así- en una de sus dos playas, la de la Virgen de la Nueva. Es el único embalse de la Comunidad en el que está permitido el baño y las actividades acuáticas de motor. Pero ¡hay tanto que ver!

Su historia y su avance en torno al Monasterio

El origen de Pelayos de la Presa es prehistórico. Así lo determinan las pinturas rupestres en el paraje de La Enfermería –se pueden ver siguiendo una cómoda y accesible ruta que parte del aparcamiento anexo al chiringuito Serengueti; en el pueblo os indicarán-. Pero los primeros asentamientos reconocidos como tal son de la época visigoda, y no fue hasta la Edad Media –entre los siglos V y XV- cuando, con la construcción de los eremitorios –lugares en los que había una ermita que atraían a la peregrinación- cuando el poder de la Iglesia se hizo patente.

Fue el monarca Alfonso VIII quien donó tierras para construir, en 1150, una de las joyas del municipio, el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, de estilo románico-mudéjar. Está declarado Monumento Histórico Artístico, pero en la actualidad, algo deteriorado y en manos privadas, solo se puede ver por fuera. Hasta la primera mitad del siglo XIX –cuando la Desamortización obligó a los monjes a abandonarlo- muchos habitantes del pueblo –agricultores y ganaderos- dedicaban su trabajo al monasterio, aunque nunca les agradó la entrega de las tierras por parte del rey a una nueva orden monacal, la del Císter, que el poderoso monje Bernardo de Claraval expandió por Europa. La idea era clara: construirlo en un lugar apartado, poblado de árboles y cercano al agua.

Aún hoy en día se cuentan leyendas que giran en torno al monasterio, como la de una dama que murió de peste y que había sido abandonada por su marido, un pintor que sospechaba de la infidelidad de ella con su propio aprendiz. Tras asesinar a su ayudante, decidió hacerse monje para librarse de la justicia. Cuando murió su esposa, quizás por limpiar su mala conciencia, la enterró en el monasterio. Cuentan que todas las noches de luna llena se oyen los cantos de la dama.

El origen del nombre y sus señas de identidad

El nombre de Pelayos de la Presa parece venir del siglo XII y hace referencia al eremitorio de San Pelayo y al arroyo del Molino de la Presa, que cruza la población. Otros estudios defienden que Pelayos hace referencia a la palabra latina ‘pagus’, que designa a quienes viven en el pago; es decir, en el campo.

En cuanto al patrimonio histórico del municipio hay que destacar la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. De su construcción original –entre los siglos XVI y XVII- solo se mantienen parte de la sacristía y la espadaña; es lo único que quedó tras ser incendiada durante la Guerra Civil. Se reconstruyó ya a mitad del siglo XX y su visita merece la pena.

En la Plaza del Ayuntamiento, justo frente al Consistorio y con forma y uso de fuente, parece ser que se encuentra el Rollo o Picota, símbolo material que representaba el poder de la autoridad del momento, el abad del Monasterio o, posteriormente, los duques del Infantado. Curiosa es la estatua dedicada los ganaderos, que representa a un hombre (el Tío Honorio, como se le bautizó) montado en un burro.

Una playa ‘de bandera’ en el centro de la península

playas de madrid

En realidad el embalse de Pelayos, más conocido como Pantano de San Juan, no es una playa sino un recorrido de 14 kilómetros de playas. Fue construido en 1955 y está ubicado entre Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias, El Tiemblo y Cebreros. Es la playa de Madrid y la única de la Comunidad que ha recibido la distinción de bandera azul (desde 2018). También es el único embalse de Madrid en el que está permitido el baño y –como en otros en este caso- la práctica de deportes náuticos. Aunque cuenta con otras pequeñas playas, las más populares son la de la Virgen de la Nueva –a la que corresponde la bandera azul- y la de El Muro. Ambas cuentan con chiringuitos y con instalaciones para alquiler de embarcaciones de distinto tipo.

Bajo sus aguas se encuentra un puente medieval de ocho ojos y las ruinas de la ermita de la Virgen de la Nueva. A pesar de estar oculta, la romería a la ermita de la patrona –conocida como la de los ranchos- se mantiene, los lunes de Pascua, en un edificio que representa el edificio sumergido.

Aventuras para los peques y comida para todos

Aventura Amazonia Pelayos es el segundo mayor parque de aventura de Madrid (también se encuentra entre los cinco más grandes de España). Los chiquillos y vosotros disfrutaréis con sus 99 juegos en los árboles y sus 25 tirolinas (para niños y adultos) en sus seis circuitos de aventura, tres de iniciación y en su supertirolina de 225 metros. En total, cuenta con una superficie de juegos de 2.192 metros. Dirección. Camino de la Enfermería s/n, Pelayos de la Presa.

A la hora de comer (o cenar), Pelayos de la Presa cuenta con buenos restaurantes (lo vais a comprobar dando una vuelta por el pueblo y dejándoos aconsejar). Desde aquí os sugerimos uno: El Mirador de Pelayos, cuya especialidad son los platos de arroz (con bogavante, en paella valenciana, seyoret…), que se recomienda encargar. Para abrir boca, la ensalada de asadillo con ventresca, la gamba blanca a la plancha o las croquetas caseras de jamón, entre otras propuestas. Podéis también disfrutar del chuletón de Ávila o de un entrecot de ternera, o lubina. Tiene terraza de verano y de invierno y salón interior. Las reservas se realizan a través de thefork.es. Dirección. Avenida del Mirador, 62. Teléfono: 91 864 55 16.

Si aún os quedan fuerzas, podéis visitar los bonitos pueblos cercanos. Por ejemplo, acudir al Castillo de Coracera, en el vecino municipio de San Martín de Valdeiglesias, a menos de 9 kilómetros de Pelayos de la Presa, al que ya os hemos invitado en otro capítulo a ese pueblo con mucho que ver.