Siete gestos cotidianos para que los peques aprendan a cuidar el planeta

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reciclar para cuidar el planeta

Es importante, importantísimo, que dejemos un planeta mejor para nuestros descendientes, pero también lo es que ellos aprendan, desde la más tierna edad, en cuidarlo y hacerlo mejor. Hay muchos actos cotidianos que, entre todos los miembros de la familia, podemos reformar, mejorar… y no cuesta tanto hacerlo para cuidar el planeta. Actividades del día a día, como comer, movernos, comprar ropa o poner la calefacción o la lavadora, pueden reducir el rastro de gases de efecto invernadero (GEI), más conocido como huella de carbono. Mejorar nuestro entorno y optimizar el cuidado del medio ambiente es necesario, fácil y bueno para todos.

El pasado 18 de octubre se celebró el Día Mundial de Protección de la Naturaleza. Muchas empresas, conscientes de reducir el daño que nuestras actividades pueden causar en el medio ambiente, han puesto en marcha formas de reducir la huella de carbono desde el hogar. Es algo que tenéis que trasladar a vuestros hijos y de una manera tan sencilla como los 7 pasos que una empresa pionera –en este caso en la producción de huevo campero, Pazo de Vilane, nos propone. Ellos han conseguido reducir su huella de carbono en un 3,3%. Os señalamos estos sencillos gestos en protección del medio ambiente. Es algo que favorecerá el relevo generacional.

Tomad buena nota

La consola, la tablet o el smartphone se han convertido en ‘conviventes’ en muchos de vuestros hogares. Cuando los pongáis a recargar, una vez finalizada la recarga debéis desenchufarlos, ya que –aunque no lo pensemos- si no es así, siguen consumiendo energía.

Otro tipo de energía -en positivo en este caso- es la que provoca caminar. Sobre todo, en las ciudades estamos acostumbrados en movernos en coche. Los hábitos saludables, y caminar lo es mucho, se ‘contagian’ con el ejemplo. Para vuestros chicos el hecho de caminar de 20 a 30 minutos con vosotros es una ‘extraescolar’ estupenda. Si utilizáis el transporte público, bajaos tres paradas antes de llegar a casa, ¡y andando!

Una idea estupenda es construir un semillero y llenad de plantas y árboles (si tenéis jardín o terraza) vuestro hogar. Además, el otoño es una de las épocas en la que, sí o sí, hay que visitar algún bosque. Aprovechad ese momento del año para ir a alguno de ellos con vuestros hijos y volved con algunas semillas o esquejes que podáis plantar en casa. Y es que las plantas, así como las hierbas aromáticas, son beneficiosas para reducir la huella de carbono. Algunas, como la sansevieria, se mantienen con muy poca agua y limpian de toxinas el aire de nuestras casas. Otras, como el tomillo o la caléndula, son hierbas aromáticas con propiedades culinarias y también medicinales.

Ahora que cada vez más personas están regresando a sus puntos físicos de trabajo, si no optáis por el transporte público, intentad poneros de acuerdo con algún compañero de trabajo para compartir coche. Para recoger o llevar a los niños al colegio o a extraescolares también podéis poneros de acuerdo con algún padre para turnaros. Si no conocéis a nadie con quien practicar el llamado ‘car-sharing’, existen apps en que es posible contactar con otras personas interesadas para compartir la misma ruta. No sólo ahorraréis dinero, sino que con ese sencillo gesto ayudaréis a reducir en parte la huella de carbono.

Reciclad, reutilizad y colaborad para un mundo mejor

Bolsas ecológicas para cuidar el planeta

La ya imprescindible ‘must-have’, esa bolsa reutilizable que debéis llevar en vuestro bolso o mochila, es otro buen ejemplo para los peques. Todavía hay muchos productos que, cuando los compramos, nos los ponen en bolsas. Por ello, es muy buena idea que llevéis siempre una bolsa para poder utilizar en cualquier momento.

Reduce, reutiliza, recicla y recupera. Además del gesto de la bolsa, es un buen momento para apuntarse al movimiento de las 4R. En vuestro día a día, pensad en la cantidad de envases que sólo usáis una vez y que tiráis a la basura sin pensar que se le puede dar una segunda vida. A modo de ejemplo, ¿imagináis hacer un semillero con una caja de huevos?

La nevera, siempre debe estar limpia. Además de ser algo necesario por motivos de salud, si tenemos la nevera siempre limpia y a la vez evitamos llenarla con envases de plástico innecesarios, consumirá menos energía. Esto se debe a que este electrodoméstico no tendrá que hacer un esfuerzo extra para mantener fresco y en buen estado los alimentos.

La calefacción siempre debe estar en su temperatura justa. Ahora que vamos notando una bajada de las temperaturas, se va acercando (o ya se ha acercado) el momento de encender la calefacción. Para reducir la huella de carbono, probad a bajar sólo medio grado el termostato. La temperatura seguirá siendo muy agradable, pero con ese simple gesto contribuiréis también a cuidar el planeta.

Son pequeños gestos para cuidar el planeta con grandes objetivos y cuanto antes los trasladéis a los más jovencitos, mejor que mejor.