Como prevenir los ahogamientos infantiles en verano

Hay datos que señalan que solo en 20 segundos se puede ahogar un bebé, en 30 un niño

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Ahogamientos infantiles en vacaciones

Estamos ya inmersos en pleno verano y la magnífica climatología de España unida a la gran cantidad de playas, ríos, pantanos y piscinas que disponemos en nuestro país, hacen que entre los planes preferidos por las familias españolas para sus vacaciones, las actividades en entornos cercanos al agua ocupen un lugar preferente.

Bañarse, nadar y practicar todo tipo de deportes acuáticos son actividades muy refrescantes y que proporcionan grandes dosis de diversión pero que, a su vez, entrañan ciertos peligros que pueden producir importantes daños (en algunos casos irreversibles) para la salud, e incluso la muerte.

Ahogamientos, casi ahogamientos, traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares son los principales problemas que muchas familias españolas tienen la desgracia de afrontar cada año cuando se disponían a disfrutar de sus vacaciones veraniegas y lo peor de todo es que la mayoría de estos peligros se podían evitar con prevención y de forma sencilla, así que ¡No dejes que las vacaciones te arruinen la vida!

Los datos de ahogamientos son escalofriantes

En el año 2020, según datos ofrecidos por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, fallecieron por ahogamiento 338 personas en espacios acuáticos españoles (playas, piscinas, ríos y pantanos básicamente). Es decir, 338 familias quedaron destrozadas para toda la vida. Del total de ahogamientos infantiles, el 77% se produjo cuando no había servicio de socorristas en el momento del incidente. Por otro lado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los ahogamientos infantiles suponen una de las principales causas de mortalidad en los niños, siendo los de edades entre 0 y 5 años el colectivo más vulnerable y las piscinas el medio acuático más frecuente donde se producen ¿Sabías que tu hijo corre más riesgo de fallecer por ahogamiento que por un accidente de tráfico?

Lo que aconsejan los expertos

La mejor prevención es la vigilancia constante y enseñar a los niños el respeto a las normas de seguridad. La mayoría de los ahogamientos infantiles se producen de forma rápida y silenciosa cuando se pierde de vista a la víctima (menos de 5 minutos es suficiente para un ahogamiento), en el entorno familiar y en piscinas (un bebé puede ahogarse rápidamente en tan sólo unos centímetros de profundidad). No deleguéis la vigilancia nunca en un menor y tened en cuenta que la misión del socorrista es el salvamento y rescate (no es vuestra niñera).

Tampoco está de más que aprendáis algunas nociones básicas de reanimación y primeros auxilios que os pueden venir muy bien cuando el ahogamiento infantil ya se ha producido. La falta de oxígeno durante más de 4 minutos puede producir daños irreversibles en cerebro.

Prevención en piscinas

  1. El cercado de la piscina es imprescindible. Con una altura de 1,20 m, sin aberturas mayores de 10 cm ni por debajo de la valla y con una puerta de cierre automático. Debe permitir la visibilidad de la piscina desde fuera del vallado.
  2. Mirad a la piscina mínimo cada 10 segundos y aseguraos de poder llegar a ella en menos de 20.
  3. Mantened siempre al niño al alcance de un brazo tanto en el agua como en el borde de la piscina.
  4. Prohibidles tirarse de cabeza en profundidades inferiores a 180 cm. Recomendar que siempre se tiren de pie.
  5. Impedid que los niños puedan acceder solos a los vasos infantiles o de chapoteo (vallarlos).
  6. Los desagües deben incorporar dispositivos de seguridad que eviten la succión del pelo o cualquier otra parte del cuerpo.
  7. Si el niño no sabe nadar, sustituid los flotadores y manguitos (se pueden deshinchar y resultan peligrosos en caso de voltearse) por chalecos.

Prevención en la playa

peligros niños piscinas
  1. No permitáis que vayan solos a la playa.
  2. Elegid playas con servicio de socorrista siempre.
  3. Utilizad siempre chaleco (no flotador ni manguitos) si no saben nadar. También cuando vayan a practicar cualquier deporte acuático.
  4. Haced que os avisen cada vez que vayan al agua para que podáis vigilarlos.
  5. Evitad los saltos desde rocas o similares (se pueden producir lesiones graves).
  6. No  a los inflables tipo colchonetas. No son nada seguros.
  7. Mucho cuidado con las comilonas y los cambios de temperatura bruscos (puede producirse una hidrocución).
  8. Respetad las señalizaciones. Con bandera roja está prohibido el baño, con bandera amarilla el peligro es alto y con bandera verde el peligro es reducido. También hay que fijarse en las señalizaciones de las zonas con corrientes (entre banderas rojas normalmente).
  9. Respetad las zonas reservadas para el baño para evitar accidentes con embarcaciones.
  10. Vigilad cualquier síntoma de cansancio o frío.
  11. En el mar siempre se debe nadar cerca de la orilla y en paralelo a ésta. Las corrientes que tiran hacia dentro suelen estar donde hay menos olas. En caso de arrastre por una corriente, se debe nadar en paralelo hasta salir de ella.

Mucho cuidado con los no tan niños

Si con los niños la prevención de ahogamientos es lo primordial, con los adolescentes se incorporan otros riesgos que debéis tener en cuanta. Además de los riesgos de ahogamiento por excesos de confianza al nadar en playas o pantanos (donde las corrientes pueden ser imprevisibles), los riesgos de lesiones se multiplican exponencialmente en adolescentes.

Zambullirse y tirarse al agua desde gran altura en zonas de poca profundidad puede provocar lesiones medulares o traumatismos craneoencefálicos. Bañarse de noche es muy arriesgado ya que en caso de incidente podría no verlo nadie. El baño tras la ingesta de alcohol o drogas es igualmente peligroso y disminuye la capacidad de reacción en caso de peligro.

Finalmente, recordad de que ante cualquier incidente debéis confiar plenamente en las indicaciones de los servicios de salvamento y socorrismo y si donde estáis no existe este servicio, siempre os quedará llamar al 112.