Destino de ‘puente’ familiar: El Maestrazgo

Para descubrir los paisajes y castillos medievales de esta comarca histórica

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escapadas familiares a Cantavieja
Panorámica de Cantavieja

Contamos con joyas paisajísticas, turísticas, maravillosas en el interior de nuestro país. Tienen, además, gran valor histórico (como las de costa), pero son bellezas algo desconocidas. Con la ‘excusa’ del próximo ‘puente’ de la Constitución -que se extiende del 4 al 8 de diciembre- o para agendar para vuestras próximas vacaciones familiares o escapada en familia os recomendamos recorrer, visitar y disfrutar de El Maestrazgo, en Aragón -aunque pertenece a Teruel, como comarca de origen histórico, se extiende al norte de la provincia de Castellón-.

Nos instalamos en Cantavieja (Teruel), interesante conjunto de huella de la historia y capital de la comarca, para, luego, realizar recorridos muy interesantes, como el nacimiento del río Pitarque o la visita a Mirambel -el municipio reconocido como Pueblo Bonito de España de la zona-. Os va a encantar a todos; es un lugar en el que descubrir la historia, relajaros, realizar senderismo y degustar la buena gastronomía.

Cantavieja, capital de la comarca con interesante pasado

Cantavieja forma parte de los pueblos más bonitos de España. Elevado en un peñón de piedra caliza de 1.300 metros de altitud, este municipio es el centro neurálgico de El Maestrazgo. Su pasado íbero, medieval, templario, sus escenarios de las guerras carlistas (no podéis dejar de ver su Museo de las Guerras carlistas)… recorren el pueblo y ha quedado marcado en su arquitectura. Y, alrededor de la localidad -tomando cualquiera de sus rutas, ya que hay varias que podéis realizar pertrechados por ropa de abrigo en esta época-, veréis sus miradores: el de Tarayuela, el de El Portillo o el de Las Cabrillas.

Pero, antes de iniciar los senderos, en su Plaza Porticada, os encontraréis ante la iglesia de la Asunción (de la primera mitad del siglo XVIII) y, pasando el arco de la Torre, llegaréis a la Casa Bayle, una de las edificaciones blasonadas características de la zona. Tiene balcones de forja y su portada original -perteneciente a la familia Osset- se puede ver en la Casa Cuartel. Es una delicia caminar por sus calles. No tiene muchos habitantes, pero es un pueblo ‘vivido’ y con gran atractivo turístico.

También es interesante acudir a su castillo templario (en la calle Bellavista). En él hay restos de una ermita y el Calvario. Está en una explanada, en la que periódicamente se realizan actos culturales. Luego podéis recorrer la muralla en sentido circular (un kilómetro) para observar las bellas vistas. Tened presente que caminar es salud y para los peques es muy importante acostumbrarse a hacerlo desde temprana edad.

Antes de partir a Mirambel, otra maravilla de la zona, podéis tomar un tentempié o comer en Tapavieja, un local con estupenda atención y buenísimas propuestas, para ‘chuparse’ los dedos. Volveremos a Cantavieja, pero os proponemos una bonita excursión.

Rumbo a un bello pueblo: Mirambel

A poco más de 7 kilómetros se encuentra otro Pueblo Bonito, Mirambel. Rodeada de murallas, esta localidad turolense parece haberse quedado anclada en la Edad Media. Está llena de calles empedradas y bellas casas blasonadas tiene mucho encanto. Es un municipio amurallado por los sanjuanistas que protegieron así el casco histórico de las invasiones. Fueron precisamente estos religiosos de la Orden de San Juan del Hospital quienes ampliaron el castillo dándole un aspecto palaciego. Hoy se pueden ver los restos del que, en principio, fue castillo templario.

Alrededor de la muralla hay varios portales de acceso: el de las Monjas, el de San Roque, el de la Fuente y el de Valero. Muy cerca está también Iglesuela del Cid, con sus bellas casas nobles de los Aliaga y Guijarro, la Casa Blinque con su curiosa columna, y, en la Plaza Mayor, la Iglesia de la Purificación (siglo XVII). Por otro lado, hay que destacar la importancia que, a lo largo de la historia, ha tenido la industria textil en esta comarca. En Iglesuela del Cid es en el único lugar de Aragón que se siguen usando los antiguos telares. Es interesante visitar su museo.

También cerca está el municipio de Tronchón, del que no os podéis ir sin comprar su estupendo queso de denominación de origen, y muchas otras delicias de su gastronomía, como las longanizas aragonesas de la zona.

Naturaleza viva en el río Pitarque

En el pueblo de Pitarque podéis iniciar una reconfortante ruta de senderismo. Allí está el nacimiento del río del mismo nombre y el recorrido es de 5 kilómetros de ida y 5 de vuelta. No tiene pérdida, ya que está muy bien señalizado en paneles. En la ruta veréis la ermita de la Virgen de la Peña y varias antiguas huertas de cultivo. Es un paseo (largo, de una hora y media en total), pero muy bello e interesante.

De regreso a Cantavieja

La localidad cuenta con varias casas rurales y alojamientos. El Hotel Spa Balfagón es muy recomendable y tiene un restaurante con buena carta. Pero os recomendamos la Casa Rural Tarayuela, muy céntrica y en una calle tranquila. Se alquila completa y puede acoger hasta seis personas si vais con peques. Está perfectamente equipada. Cuenta con dos cuartos de baño completos y un aseo y las camas y habitaciones conducen al más reparador de los sueños. No le falta detalle y la propietaria, Ana, es una estupenda anfitriona. Podéis hablar con ella, si estáis interesados, en el teléfono 678 35 04 48. Y, a la hora de comer, también es una buena sugerencia el Restaurante 4 vientos.

Pero os preguntaréis por el origen del nombre del pueblo. Pues cuenta la leyenda que todos los habitantes del pueblo fallecieron a causa de una pandemia menos una mujer muy anciana. Ante la invasión de los musulmanes, y para aparentar que en el pueblo vivía más gente, tomó un tambor, lo aporreó y cantó a voz en grito. Curioso, ¿no?

En fin, aprovechad para conocer esta bella comarca. Os hemos dejado alguna pista, pero descubriréis muchas más cosas en vuestra escapada en familia.