Ríos apartados para disfrutar de un buen día campestre

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ríos apartados para disfrutar de un buen día campestre

El sonido de las olas del mar es muy relajante, pero el de las aguas fluyendo en un río también lo es. A veces más porque estamos paseando a su orilla o tumbados en un prado cercano sobre un gran foulard, con los niños chapoteando en el río o jugando a nuestro alrededor. La naturaleza nos regala buenos momentos, nos hace evadirnos de problemas y relajarnos, y eso vale para todos.

Estos ríos están repartidos por toda nuestra geografía y hay familias que tienen a buen resguardo su lugar secreto para hacer picnic, apartado del bullicio de los merenderos (y de los ‘domingueros’). Los que os recomendamos los conoce mucha gente, pero reúnen las condiciones para que el día de campo sea perfecto y los niños disfruten a sus anchas.

El Pontón de la Oliva. Patones (Madrid)

En realidad se trata de una presa en desuso que la reina Isabel II mandó construir en 1857 para abastecer de agua a los madrileños. Se hizo en el lugar que ocupaba un puente sobre el Cerro de la Oliva. A los pocos años se comprobó que, por haberse hecho sobre terreno calcáreo, las filtraciones eran abundantes. Ahora subiendo por unas escaleras estrechas, al lado izquierdo de la presa, se accede a una gran pradera con hierba y al recorrido del río Lozoya.

Pontón de la Oliva

Este remanso de paz está situado en la sierra de Ayllón, muy cerca del pueblo de Patones, a unos 70 kilómetros de Madrid. El paseo a orillas del río es una maravilla para los oídos y la vista, ésta última se recreará con la magnífica vegetación (en cualquier momento del año). Y los niños pueden meterse en las aguas del río sin peligro, ya que cubre solo hasta sus rodillas. Mientras ellos juegan con el agua, solo queda que extendáis el mantel y, sobre él, las viandas; la comida os sabrá hasta mejor. Luego, podéis continuar el recorrido a la vera del Lozoya y seguro que veis a muchos escaladores porque el lugar es apropiado para la escalada.

Río Madarquillos. Horcajo de la Sierra (Madrid)

A poco más de 80 kilómetros de Madrid se encuentra el área recreativa La Alberca y La Tejera. Está muy bien porque dispone de mesas y bancos, zona de juegos infantiles y fuente de agua potable. Es una buena idea para pasar un día campestre llevando la comida de casa. Pero lo mejor, y si os queréis alejar de zonas más concurridas, es seguir la ruta del río Madarquillos. Os sorprenderán las muchas represas o pozas que alberga y que son aptas para refrescarse y darse un chapuzón. Extended las toallas y disfrutad del sol o de la sombra de los árboles que bordean el río.

Eso sí, una recomendación, si os vais a mojar mejor que no lo hagáis descalzos, especialmente los niños. Para evitar resbalones provocados por las piedras del río es bueno calzarse unas cangrejeras u otro tipo de calzado apropiado para el agua.

Coto de Verdes, río Anllóns. Carballo (A Coruña)

Coto de Verdes en Carballo

Además de coto de pesca, este lugar –también conocido como Refugio de Verdes– es de una belleza espectacular y un buen sitio para relajarse y hacer picnic. Está a solo media hora de A Coruña y cerca de Carballo, pero os sentiréis trasladados a otro mundo y a otra época.

El sendero del río, con 3 kilómetros practicables para hacer senderismo con niños en su margen izquierda, está repleto de abedules, robles, olmos… Cuenta con área recreativa, con mesas y bancos. Pero es más apasionante seguir el curso del Anllóns y ver los numerosos puentes de madera o piedra que lo cruzan en sus bifurcaciones. También veréis antiguos molinos –muchos de ellos perfectamente restaurados- con parrillas rústicas y que pueden ser visitados. El río desemboca en el Atlántico en la localidad de Ponteceso, pero no hace falta llegar allí; seguro que en el camino encontráis un lugar donde disfrutar de descanso, comida, vegetación y fauna. Puro relax.

B.C.