¿Es bueno que los niños participen en las tareas domésticas?

Consejos para que a los padres les resulte más fácil su implicación

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tareas de casa compartidas

En éstos días de aislamiento preventivo y ‘casi forzoso’, repartir las tareas de casa entre todos los miembros de la familia es una práctica que recomiendan los expertos. Tiene un beneficio principal para los más pequeños, los prepara para ser adultos con éxito en su vida profesional, apunta un estudio realizado en la Universidad de Harvard. Y, sobre todo, es una manera ideal de contribuir a reducir la brecha de género ya en edad temprana, porque la realidad es que la desigualdad entre hombres y mujeres empieza muy pronto. Además, compartir las tareas domésticas les aporta unos valores educativos que los padres no deberíamos despreciar.

Muchos padres tenemos un sentido de sobreprotección hacia los menores, que en lugar de ayudarles en su desarrollo como personas, les limita sus propias capacidades y autonomía. Mamá y papá no deben ser los únicos responsables de las tareas de casa y vivir ordenando, limpiando, organizando todo. Además de ser agotador, no colabora a la armonía tan necesaria para convivir tantas horas en casa.

Las tareas de casa según la edad

Hay hábitos que podemos inculcarles desde pequeños, es beneficioso para todos. Es fundamental que se impliquen en las tareas del hogar porque les ayuda desde el punto de vista moral o ético, a reforzar el valor de la responsabilidad en el sentido de que es de justicia que cada uno se responsabilice de aquello que le corresponde.

Es obvio que las tareas domésticas se deberán asignar a cada niño en base a su edad y las habilidades de los hijos. Si les acostumbramos desde una edad temprana, lo viven como una tarea incorporada y muy asumida por ellos. Sin embargo, si esperamos a pedirles que hagan cosas en casa a una edad más avanzada puede que cueste más. Eso sí, nunca hay esperar a la etapa de la adolescencia dicen los expertos.

Principales etapas y tareas domésticas para realizar los niños

Los niños son capaces de hacer ciertas cosas que tienen que ver con ellos desde que son bien pequeñitos. Por ello, a más edad, más responsabilidades, recomiendan los especialistas.

Hasta los tres años: recoger sus juguetes, ‘ayudarles’ a poner y retirar la mesa como si fuera un juego, regar las plantas o comer solos.

A partir de los cuatro o cinco años: hacer la cama algunos días de la semana, escribir la lista del supermercado, ayudar a cocinar, preparar la mochila del cole, etc. Esto, bajo la guía y ayuda de un adulto.

Adolescentes: hacer la cama todos los días, ordenar su habitación y mesa de estudio, recoger y poner la mesa para comer y/o lavar la vajilla -o poner el lavavajillas si se dispone de él-, tender ropa y hacer la compra.

Consejos que ayudarán a los padres en esta labor

tareas domésticas

Esta es una práctica colaborativa, por lo que no solo los hijos tienen que poner de su parte en las tareas de casa, sino que también los padres. Se puede ser cariñoso con los peques pero al mismo tiempo firmes.

  • Evitar designar tareas según el género de los hijos. Además de generar una serie de estereotipos que son absurdos en la época en la que estamos, es muy contraproducente para su desarrollo y no realizar las tareas que ya fueron designadas.
  • Asignar tareas que sean capaces de hacer como os hemos adelantado según su edad. Por ejemplo, que estén relacionadas a sus pertenencias y pasatiempos y explicarles claramente lo que tiene que hacer y cómo. Además, una buena idea es poner un límite de tiempo, para así medir el esfuerzo personal.
  • Los padres o el adulto responsable deben mostrarse positivos e incentivar a los niños por su esfuerzo, transmiténdoles los beneficios que tiene su colaboración para la familia. Pero hay que tener cuidado y no pedirle que realice tareas cuando hay una barrera emocional, primero hay que solucionar ese problema.
  • No perdonar las tareas domésticas cuando los hijos están estudiando. Déjale que asuma el rol de estudio y obligaciones, y se organice el tiempo para cada cosa. Hay que tener paciencia, mucha paciencia y que no las sienta estas tareas como un castigo, sino que entienda que la vida funciona de esta manera.
  • No siempre será fácil, pero si se es constante con la enseñanza, en poco tiempo verás los frutos de tu esfuerzo y el de tus hijos.