Escapada campestre en familia a Olmeda de las Fuentes

Famoso por su buena miel, apenas llega a los 400 habitantes

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Olmeda Fuentes pueblo artistas

¿Habéis vuelto de vacaciones y queréis seguir disfrutando de planes de excursión los fines de semana? Quizás habéis decidido que vuestros días libres estén salpicados de escapadas a lugares cercanos a Madrid o Castilla-León, Castilla-La Mancha Pues bien, hay muchas propuestas para visitar nuestros bellos pueblos y ciudades (ya os lo recomendamos a menudo), pero en esta ocasión os animamos a acudir a una localidad única, pequeña (su censo ronda los 300 habitantes y su superficie no llega a los 17 kilómetros cuadrados) y con un plan campestre -tras visitar el pueblo- espléndido.Ponemos rumbo a Olmeda de las Fuentes, también conocido como el pueblo de los pintores o los artistas. Está a 50 kilómetros de Madrid, a 25 de Alcalá de Henares y muy cerca de Nuevo Baztán. Es la conocida Alcarria madrileña.

Un lugar de bellísimos contrastes

Bien aprovisionados, pero no con exceso de peso, llevad en las mochilas los imprescindibles: cremas de protección solar, gorra o visera, una ‘manta’ campestre y poco más, porque en el pueblo podéis adquirir la comida de la que vais a disfrutar. Hay varias tiendas para el avituallamiento alimentario. Os recomendamos Olmeraki (Calle de la Harina s/n). Además de un excelente pan de masa madre y buenísimos embutidos para los ‘bocatas’ y fruta de calidad, la tienda cuenta con productos artesanos y gourmet. Abren todos los días (excepto los miércoles) desde las 10:00 y también por las tardes, hasta las 20:00. Por eso, al regreso de la excursión podréis adquirir para llevar a casa alguna de las excelencias gastronómicas de la zona, como la miel -todo un referente- y las empanadas y dulces artesanos.

Pero antes tenéis que dar una vuelta por este bello pueblo que reúne todo: pasado medieval, casas encaladas (que recuerdan a los pueblos blancos de Andalucía), calles empinadas con carteles e información sobre los artistas que, desde los años 60 del pasado siglo, se trasladaron allí buscando inspiración, y allí se quedaron y dieron sobrenombre al pueblo.

Por cierto, el nombre original del pueblo era Olmeda de la Cebolla, pero, por petición de los habitantes, se rebautizó, en septiembre de 1953, como Olmeda de las Fuentes, nombre que hace honor a un municipio con muchos manantiales y fuentes, algo que descubriréis en vuestra excursión, después de recorrer en el pueblo la conocida Ruta de los pintores (en la Oficina de Turismo os informarán sobre los 11 puntos que hacen referencia a ellos).

Más que destacable entorno natural

Saliendo del pueblo podéis acudir al Centro de Interpretación de la Alcarria Madrileña, un museo al aire libre (con antiguos aperos de labranza) que ya os apuntará lo que vais a descubrir en vuestro recorrido. Obtendréis información de la flora y la fauna de su bellísimo entorno, entre los ríos Henares y Tajuña, salpicado de páramos, barrancos y vegas. De Olmeda de las Fuentes parten 40 rutas de senderismo perfectamente señalizadas. En la Oficina de Turismo del pueblo también os indicarán cómo realizar la Ruta de la Cornisa del Páramo, que es un itinerario circular entre Villar del Olmo y Nuevo Baztán. Cualquier senda que elijáis es una maravilla. Os sugerimos el calzado apropiado según el plan que tengáis: senderismo total o relax al aire puro.

Y de regreso al pueblo…

Tras disfrutar de la jornada campestre, en el municipio os podéis informar sobre uno de los olmedeños más ilustres, el jesuita misionero Pedro Páez Jaramillo, que fue, en la segunda mitad del siglo XVI, el descubridor de las Fuentes del Nilo Azul, en Etiopía, y también el primer europeo reconocido oficialmente como degustador de café. Se trata de un pueblo pequeño, pero con muchísimo encanto y en el que aprenderéis muchas cosas, sobre naturaleza y cultura. Al atardecer podéis visitar la Iglesia de San Pedro Apóstol y luego, en su bella Plaza del Ayuntamiento, podréis sentaros en una terraza, realizar un tapeo con sus excelentes productos (destacamos las verduras y embutidos) y contemplar su belleza. Seguro que, de vuelta a vuestro hogar, lo recomendaréis. ¡Feliz día de excursión!