La lluvia de estrellas (Perseidas) se podrán ver desde el 17 de julio

Este año no será muy bueno para observar las Delta Acuáridas

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Todos los fans de los astros, en especial los padres de los peques que han ido alguna vez al Planetario, tienen que estar muy atentos este año a este fenómeno astronómico tan interesante de observar. Nos referimos a la lluvia de estrellas conocida como ‘Perseidas’, uno de los espectáculos astronómicos más esperado cada año.

La lluvia de las Perseidas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados ‘estrellas fugaces’) que sucede todos los años hacia el 12 de agosto. Las Perseidas también reciben el nombre popular de ‘Lágrimas de San Lorenzo’ por la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir español del mismo nombre.

Son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano. Las velocidades de estos meteoros pueden superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar a los 200 meteoros por hora. Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, las Perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 17 de julio y terminan hacia el 24 de agosto. Su alta actividad, junto con las condiciones atmosféricas favorables para la observación durante el verano boreal, hace de ellas la lluvia de meteoros más popular, y la más fácilmente observable, de las que tienen lugar a lo largo del año.

¿Qué se espera en 2020?

Aunque no será perfecto, 2020 será un buen año para observar las Perseidas, puesto que sucederán cuando la Luna esté en fase menguante. La máxima actividad de la lluvia está prevista para el 12 de agosto entre las 15 y 18 (horas oficiales en la península). Por tanto, el mejor momento para observar las Perseidas serán la noches del 11 al 13 de agosto. Si se quiere evitar la Luna, es mejor observar en la primera parte de la noche, una vez que el cielo esté oscuro y antes de la salida de nuestro satélite.

¿Por qué suceden?

Los cometas, según describen sus órbitas alrededor del Sol, van arrojando al espacio un reguero de gases, polvo y escombros (materiales rocosos) que permanecen en una órbita muy similar a la del cometa progenitor.

Cada cometa va formando así un anillo en el que se encuentran distribuidos numerosos fragmentos cometarios. Cuando la Tierra, en su movimiento en torno al Sol, encuentra uno de estos anillos, algunos de los fragmentos rocosos (meteoroides) son atrapados por su campo gravitatorio y caen a gran velocidad a través de la atmósfera formando una lluvia de meteoros. La fricción con los gases atmosféricos calcinan y vaporizan los meteoros que aparecen brillantes durante una fracción de segundo formando lo que popularmente denominamos estrellas fugaces. No se trata por tanto de una estrella sino de una partícula de polvo incandescente.

La altura a la que un meteoro se hace brillante depende de la velocidad de penetración en la atmósfera, pero suele estar en torno a los 100 kilómetros. Sin embargo, el alto brillo y la gran velocidad transversal de algunos meteoros ocasionan un efecto espectacular, causando la ilusión en el observador de que están muy próximos. Los meteoroides de masa menor al kilogramo se calcinan completamente en la atmósfera, pero los mayores y más densos (de consistencia rocosa o metálica), forman meteoritos: restos calcinados que caen sobre el suelo.

Cómo verlas mejor

Perseidas Lluvia de meteoros

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Para disfrutar de mejor manera el espectáculo, lo mejor es verlo desde localidades donde no exista contaminación lumínica.

Aunque las Perseidas parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.

El número de meteoros observables por hora es muy variable. En un sitio bien oscuro y con el radiante alto sobre el horizonte puede superar el centenar. Sin embargo, el número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Otras estrellas fugaces: las Delta Acuáridas

La lluvia de meteoros de las Delta Acuáridas nos visita todos los años entre el 12 de julio y el 23 de agosto, alcanzando su máximo en torno al 30 de julio. Aunque éstas se observan mejor en el hemisferio sur porque su radiante está más alto en el cielo, también son visibles en el hemisferio norte con una tasa de actividad algo más baja. Este año será malo para la observación de las Delta Acuáridas ya que su momento de máxima actividad será dos días después de la luna llena (el plenilunio tendrá lugar el día 27 de julio). El máximo de la lluvia de las acuáridas se espera para la noche del 29 al 30 de julio.