Madrid, barrio a barrio, con niños (XII): Carabanchel

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Carabanchel Madrid barrio a barrio

Nos trasladamos a otra de las zonas más pobladas de la capital y absolutamente multicultural. Lo que hoy conocemos como Carabanchel parte de dos antiguos municipios, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. Estos no se adhirieron a la ciudad hasta mitad del siglo XX (1948) y que, años después -1971-, se les ‘desprendió’ de terrenos de los que nacieron los distritos de Latina y Usera. Como siempre, los documentos apuntan a distintos orígenes sobre la procedencia de su nombre. Por un lado, se dice que proviene de ‘carab’ –nombre por el que se denominaba a los dueños de tierra de cultivo, y Carabanchel tenía varios en los que el producto estrella era el garbanzo-.

Por otro lado –probablemente más fidedigno-, su nombre se atribuye a ‘caraban’, por las caravanas de comerciantes madrileños que acudían a la zona con fines comerciales. Se conoce la existencia de edificaciones desde finales del siglo XII (os reseñaremos más abajo las más destacables). Hoy es un distrito vivo, en el que el arte se ha asentado, tanto en sus calles como el locales en los que los artistas han montado sus talleres. Es también una zona con amplios espacios para el esparcimiento al aire libre; hay varios parques con un total de unas 150 hectáreas, y con curiosos, bellos y antiguos palacetes y residencias de diferentes estilos. Como siempre, también destacamos sus locales de restauración.

Su origen ‘real’

zonas de parques y ocio

Cuando ya en los terrenos de Carabanchel existían algunas residencias de recreo de aristócratas y personas adineradas, el médico de Carlos IV, Higinio Antonio Llorente, construyó su casa en el recinto de una gran finca en 1802. Luego pasó a manos del matrimonio propietario de la Real Fábrica de Platería Artó, que la bautizó como Finca Vista Alegre e instaló en ella, un casino, una especie de balneario y un bonito jardín.

Pero en 1832 la compró la reina María Cristina de Borbón, una de las esposas de Fernando VII y la agrandó con fincas aledañas y hasta fábricas de jabón. Pasó a denominarse entonces Palacio de Vista Alegre –no confundir con el Palacio Vistalegre Arena, cercano al recinto y que es un lugar multiuso cultural que os reseñamos en otro apartado-. La reina donó a sus hijas, Isabel II y la infanta Luisa Fernanda la propiedad, que finalmente acabó en manos de la segunda y de su marido. Luego fue vendida al banquero José de Salamanca, que, tras arruinarse, pasó a sus herederos, que, en 1886, la cedieron al Estado.

La Quinta de Vista Alegre –como también se la conoce- se puede visitar, en un reconfortante recorrido para toda la familia. Aunque actualmente, a causa de la pandemia, está cerrado el acceso, se prevé que, a partir de abril, se retomen las visitas (de 10:00 a 20:00 hasta octubre y de 10:00 a 18:00 a partir de ese mes). Está en la calle General Ricardos, 179.

El barrio empieza a tomar forma

En el siglo XIX Los Carabancheles –como se conocía a los dos municipios que dieron lugar al distrito- contaban con algunas casas, edificios y residencias muy particulares. Convivían fincas antiguas, como la Finca de los Montijo –perteneciente a los herederos de la emperatriz Eugenia de Montijo y con palacete medieval- o el Palacio de Piqueñas –posteriormente Hospital del Instituto San José- con edificios de diferentes estilos arquitectónicos y casas bajas de origen humilde. Hasta que en la zona de Puerta Bonita se construye, entre 1910 y 1914, la Colonia de la Prensa, una urbanización con chalés y casas veraniegas para periodistas y escritores, en las que destaca el estilo art decó, pero también austriaco y múdejar, y a las que se accede por una curiosa y bonita puerta con torres en calle Rodríguez Lázaro, 2.

Con ermitas muy ‘castizas’

En el barrio también destacan dos ermitas. La primera de ellas, muy valorada, es la del Patrón de la capital, la Ermita de San Isidro, junto al parque del mismo nombre. Su origen es de principios del siglo XVI y fue construida por orden de la emperatriz Isabel de Portugal, aunque se reconstruyó dos siglos después. Siempre se ha contado que las aguas del manantial y del pozo de la zona eran milagrosas. Es allí donde cada 15 de mayo se celebra la tradicional romería en honor al patrón.

Ermita Santa María La Antigua

Pero la ermita más antigua de toda la Comunidad es la de Santa María La Antigua (del siglo XII). Está ubicada en el interior del cementerio de Carabanchel y que está reconocida de interés cultural. Su arquitectura románico-mudéjar se mantiene en perfecto estado tras dos restauraciones; la última de ellas en 2002. Es una ermita pequeña (se considera capilla del cementerio), pero muy curiosa. Se puede visitar los sábados, a las 11:00, cuando se celebra la misa, minutos antes o después).

Parques para darse un respiro

En Carabanchel se asientan varias zonas verdes con una extensión que supera las 150 hectáreas. Algunas de ellas son pequeñas y están instaladas entre calles, pero destacamos las más grandes y conocidas. El Parque Sur o de la Emperatriz María de Austria es el mayor de todos. Está ubicado entre la Plaza Elíptica y la Avenida de los Poblados y comunica Carabanchel con el distrito de Aluche. Cuenta con zonas recreativas y deportivas (campos de fútbol, pista de ciclismo, ruta de senderismo…) y también con un lago.

El Parque de Las Cruces, de unas 19 hectáreas, nació en la década de los 70 a propuesta de los vecinos para evitar que se construyeran más edificios Es la segunda zona verde más importante del distrito. Lo atraviesa el Anillo Verde Ciclista y tiene un gran estanque con un arroyuelo que recorre el parque; además de un auditorio al aire libre, zonas deportivas, un kiosco con terraza y paseos arbolados.

Pero el parque más reconocido del barrio es el de San Isidro, en el que se celebran las fiestas patronales. Fuentes, áreas de recreo infantil, estanque, zona botánica y áreas deportivas. Por él se accede a la ermita del santo.

El placer del buen tapeo y de la excelente mesa

Si de algo presume también el barrio es de sus locales de restauración que complacen a grandes y chicos. La Fábrica de Patanel (Avenida de Pedro Diez, 21) es un referente de la buena cerveza, pero también de un montón de propuestas culinarias que abren un abanico de los entrantes (provolone al horno, gyozas, croquetas, patatas bravas, pan bao con salmón marinado, ensalada de anchoas y maracuyá…) a las estupendas pizzas aptas para todos (muy buena la de berenjena, con champiñón, cebolla, espinacas y queso vegano como opción a añadir y la de ternera BBQ) y las suculentas hamburguesas (de pollo, ternera deshilachada, de cerdo provenzal…).

También cuenta con sugerencia a fuego lento, como las alitas con miel o el costillar, y buenas guarniciones. Y, claro, deliciosos postres. Preparan comida para llevar (Take Away). Las reservas y pedidos se realizan en el número de teléfono 644 70 19 97. El horario es de 19:00 a 22:00 (miércoles, jueves y viernes) y de 13:00 a 17:00 y 19:00 a 22:00 (sábados y domingos).

En Carabanchel Alto (calle Alzina, 11) está Casa Marisa, con seña de identidad asturiana (estupendo cachopo), pero con un reconocidísimo arroz con bogavante. Está destinado a estómagos ‘agradecidos’ de todas las edades, pero su propuesta de tapas es también muy valorada.

Nos dejamos, seguro, un montón de excelentes recomendaciones. Por eso, lo mejor es ir –por ejemplo, cruzando el Puente de Toledo-, recorrer el barrio y disfrutar de él.

Esta es la última entrega, por el momento, de nuestra serie ‘Madrid, barrio a barrio‘, donde hemos querido descubrir junto a vosotros la singularidad de cada uno de ellos: su historia, sus monumentos, su cultura, sus lugares de ocio y gastronomía. Sabemos que no están todos, pero en un futuro volveremos a retomarlos.