Madrid, pueblo a pueblo, con niños (XXI): Loeches

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Entre Alcalá de Henares y Arganda del Rey, en la conocida como Alcarria de Alcalá, se encuentra este municipio que, en poco espacio reúne mucho arte e historia. Está muy cerca de la capital, a unos 34 kilómetros, y bien merece una visita, por su valor arquitectónico, sus rutas –la mayoría accesibles a visitantes de corta edad- y su buena mesa castellana. En la excursión se aprende mucho y se disfruta más. Como muchas localidades hoy pertenecientes a la Comunidad de Madrid, Loeches no siempre perteneció a ella e incluso fue vendida a nobles que durante largo tiempo dispusieron de ella como ‘su casa’.

Los inicios de un municipio rico en arquitectura

Sus orígenes –celtíberos, romanos, perteneciente a la Villa y Tierra de Alcalá de Henares (cuando su nombre era Lueches), municipio de Segovia durante 24 años…- no le llevaron a asentarse hasta el reinado de Carlos I de España y V de Alemania (siglo XVI), que la designó como villa, pero que la vendió inmediatamente al italiano Baltasar Cantano, para ajustar cuentas y saldar deudas. Los señoríos -como señalamos, su propiedad pasó a manos privadas en más de una ocasión- duraron hasta el siglo XIX, cuando fueron abolidos. Pero durante un largo período de tiempo perteneció al Conde Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán) y a sus herederos.

El noble y político español, nacido en Italia y valido de Felipe IV, siempre sintió Loeches como su tierra. Pasaba allí, en su palacio, sus días de descanso y allí quiso retirarse en 1643. En el municipio -en el panteón familiar del convento– estaba enterrada su única hija, María, que falleció a los 17 años. No pudo ser, Gaspar de Guzmán falleció en 1645 en Toro (Zamora) y allí fue enterrado. Muchos años después su cuerpo se trasladó a Loeches.

Las ‘joyas’ de la villa

Sobre un suelo original del siglo XIII y un calvario de piedra de la misma época, en lo más alto de la localidad, se encuentra el templo parroquial, la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, construido en el siglo XVI y de estilo renacentista y piedras blancas. Cuenta con tres puertas y una torre de 33 metros de altura. El antiguo calvario está hoy en el altar mayor. A la talla de la Asunción de la Virgen la acompañan las de unos grandes ángeles y otra de la Virgen de las Angustias. La tribuna en la que la familia Guzmán asistía a misa comunicaba con un pasillo encaminado a su palacio (hoy ya desaparecido). En el altar mayor, además de la talla de la Virgen, hay un fresco que sustituye las antiguas obras de Rubens, que ennoblecieron el templo hasta la invasión francesa. En el fresco, encargado por el entonces duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart Falcó -bisabuelo del actual duque de Alba- al pintor Fernando Calderón, están reflejados los habitantes más relevantes de la villa. Olivares está en el centro, rodeado de ilustres de la zona y en la parte inferior aparecen 17 miembros de la familia Alba, porque allí están las sepulturas de muchos de ellos (no la de la duquesa Cayetana, fallecida en 2014, ya que está enterrada en Sevilla). A la izquierda está el panteón del Conde Duque y de su esposa y a la derecha, tras una reja, el de la Casa de Alba, un mausoleo de mármol blanco.

En el lugar donde estuvo el palacio del Conde Duque de Olivares hoy se encuentra otra joya del municipio, el Convento de las Carmelitas de San Ignacio Mártir, obra de Juan Bautista Lázaro. Se construyó en 1596, es de estilo barroco y cuenta con frescos de gran valor.

Zona de rutas y turismo

Loeches destaca también por sus aguas medicinales y también por sus rutas senderistas. Una de ellas, accesible para los más pequeños y circular, es la que va del pueblo al Monte de la Hinojosa. Se recomienda no realizarla en días muy caluroso. Por tanto, la estación que está por llegar es perfecta para disfrutar de ella uno de los días del fin de semana. Casi al inicio de la ruta veréis la ermita de la Virgen de las Angustias, patrona de la localidad. El punto más alto del camino es el Cerro del Rollo. El recorrido termina en el paseo que amplía el Parque del Rancho Chico. Hay muchos más itinerarios de los que os pueden informar en la Oficina de Turismo (Calle de la Chorrera, 7. Telefono: 91 885 17 78).

Después del paseo tendréis ganas de reponer fuerzas con una rica comida. La gastronomía local está bien valorada. Ya es tiempo de degustar unas migas del pastor, por ejemplo. Pero hay mucho más.

Paradas culinarias muy valoradas

Desde 1967 –año en que abrió sus puertas el Restaurante El Ronquillo suma y suma calidad y oferta culinaria; es todo un referente en la zona. Se trata de un cuidado local -en decoración y atención- que cuenta con terraza. Desde los entrantes, fríos y calientes (boletus con virutas de jamón, croquetas caseras, calamares, gambas, caracoles a la madrileña, excelentes embutidos…), a sus prestigiadas carnes (los peques se relamerán con sus chuletillas) y pescados (daditos de bacalao o de merluza rebozaos, pulpo, lenguado) a unos postres caseros ‘de 10’, todo está exquisito. Está en la Calle de la Chorrera, 12. Abre todos los días (por la noche también los viernes y sábados) menos los lunes. Teléfonos de información y reservas: 91 886 70 52 y 634 73 72 18.

Otra propuesta que encantará a los chiquillos en Loeches es el Complejo Lucky Star, un restaurante con piscina con agua de manantial en temporada, con terrazas y un excelente carta (pimientos rellenos, cordero lechal, pez espada…) a buen precio. Está en la Avenida de la Constitución, 32. Teléfono: 91 830 85 84.