Madrid, pueblo a pueblo, con niños (VII): Soto del Real

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soto del real Madrid

Este coqueto pueblo, hoy destino de veraneantes y turistas de fin de semana, era un pequeño municipio, en la parte sur de la Sierra de Guadarrama –en la zona de Cuerda Larga- bautizado con el nombre de Villas de la Choza (también se conocía como Chozas de la Sierra) hasta 1959 que quedó instaurado como Soto del Real. Está a 46 kilómetros de la capital madrileña y es un pueblo que poco tiene que ver con sus orígenes.

Hoy es un lugar en el que el ocio y las fiestas, patronales o no, ocupan lugar de honor, ya sea en su valorado Parque del Río o en la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, su patrona. Es también un punto de partida muy reconocido para rutas senderistas o para reconfortantes paseos alrededor de su Plaza de la Villa. Cuenta, además, con varios bares y restaurantes y lugares de esparcimiento; un buen destino para una escapada única.

Orígenes antiquísimos

Aunque parece que los primeros asentamientos son de la época romana –quedan pocos vestigios, como algunas piedras labradas-, ya que cuenta con el Puente Románico sobre el río Chozas, pero, parece ser que se construyó (o reconstruyó) en el siglo XII. Es un bonito puente, con mampostería de calidad, que separa el pueblo de la iglesia principal, la de la Inmaculada Concepción. Hubo muchos más puentes en esa época; actualmente, además del citado, está el Puente de los Borrachos, sobre el arroyo Matarrubias, pero está totalmente reconstruido.

De todas formas, todo apunta a que la primera población estable tuvo lugar en la época visigoda y el aumento –no muy destacable, pero más documentado- en la Reconquista, con la llegada y repoblación de pastores segovianos. Este hecho dio lugar a un litigio, que se inició en el siglo XII, entre madrileños y segovianos que pugnaban por las tierras, que pasó, con el transcurso de siglos, por poderes de diferentes señoríos. Fue en 1959 cuando el Ayuntamiento propuso el cambio de nombre del municipio, que promovió el arzobispo Morcillo, nacido en esa localidad, pero que se sometió a votación popular.

La agricultura –en la que destaca la producción de centeno- y la ganadería eran los pilares de la economía de la zona, con marcada identidad rural y casas, pocas, de una sola planta. Pero ya a inicios del siglo XX, el crecimiento urbanístico se dejó notar con la construcción de viviendas de dos plantas y ventanas y arcos de entrada decorados; hogares serranos de los que hoy –con la edificación de urbanizaciones- quedan pocos en pie. Frente a la plaza central, sí que se mantiene en pie la que fue casa familiar de Casimiro Morcilllo.

Un recorrido por Soto del Real

Partimos del casco urbano y de su Plaza de la Villa, de forma circular y en la que está instalado el Ayuntamiento. La plaza ha pasado por diversas modificaciones y por la desaparición de la fuente principal, que funcionaba como abrevadero, de la taberna y de la panadería municipales. Hoy en punto neurálgico y un agradable lugar para el paseo y el relax. Alrededor de ella hay bancos y, jardines y otros espacios verdes y es una zona muy segura para que los niños correteen a sus anchas.

De ‘obligada’ visita es la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, de estilo barroco, que está situada junto al puente. Su torre es del siglo XV, pero el resto fue reconstruido entre los siglos XVI y XVII. Cuenta con dos valorados retablos tallados en madera de nogal y está presidida por una talla de la Virgen del Carmen. Pero quizás una corta excursión, de solo un kilómetro y medio y en ligera subida, que recreará la vista de todos los miembros de la familia, es la que pone destino a la Ermita de Nuestra Señora del Rosario. Está en la Peña Miganzo. Construida en 1954, fue donada al municipio por la madre del arzobispo. Desde inicios de los años 90 del XX se acude allí en las fiestas patronales. En Soto del Real hubo muchas más ermitas, ya desparecidas.

Un lugar valorado para respirar a pleno pulmón

El Parque del Río, entre el pueblo y la Cañada Real, es un gran lugar de esparcimiento del que parten rutas de senderismo y que cuenta con grandes valores para el ocio. Se conoce también popularmente con La Fresneda, por la gran cantidad de estos árboles que hay en él. El 15 de mayo, San Isidro –desde hace muchos años- es lugar de encuentro de los habitantes y foráneos, que disfrutan de bollos preñados y sangría. También el primer fin de semana de agosto –con motivo de las fiestas de la Virgen del Rosario, su patrona, se instala allí el ferial. En este parque hay mesas para celebrar un picnic de lujo.

Actividades para todos y muy buenas comidas

Aunque actualmente las actividades culturales para niños y mayores están menguadas a causa de la pandemia, hay algunas que tienen lugar y que se pueden consultar, por fecha, en la web del Ayuntamiento de Soto del Real. Sí se realizan varias al aire libre y en recintos muy controlados.

Y si no habéis hecho acopio de comida para disfrutar de ella en el Parque del Río, o en los alrededores, podéis pegaros un buen festín gastronómico en los diversos restaurantes y terrazas de la localidad. Os recomendamos dos de ellos. El primero de ellos os dejará más que satisfechos con su oferta culinaria, su buena atención y su precio. Nos referimos al Restaurante Manuela Chozas (Calle de la Paloma, 2). Las carnes son excelentes, así como sus famosas patatas revolconas con torreznos, los revueltos de huevo o sus variadísimas croquetas y su flan de huevo. Los clientes alaban también sus canapés y aperitivos y los desayunos. El horario es, de lunes a sábado –excepto los martes que permanece cerrado-, de 9:30 a 23:00 y los domingos, de 9:30 a 16:00. El teléfono de reservas de este agradable negocio familiar es: 691 54 63 57.

Los Corrales de Soto del Real (Avenida de España, 3) es un alojamiento rural con mucho encanto, pero cuenta con un restaurante muy bien valorado, al que se puede acudir sin ser cliente del hotel. Su terraza-jardín, grande y con  distintos espacios (techado, entre árboles y al sol que ya llega) es todo un lujo para comer a lo grande. Como en toda la zona destaca su carne y todos son productos de proximidad elaborados con mimo. El horario de la terraza-jardín es de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:00 (viernes y sábados) y de 12:00 a 16:00 (domingos y festivos). Teléfono: 680 53 07 81.

Os deseamos una feliz escapada a este bonito y agradable municipio de la sierra de Guadarrama con variadísimas propuestas, para todos los gustos.