Menos chorradas con los refrescos con azúcar

No beben ser nunca una alternativa de los líquidos imprescindibles para el desarrollo infantil

43
refrescos

Primero fue Montoro en su época de Ministro de Hacienda metiendo mano a las bebidas azucaradas subiendo los impuestos con la disculpa de los inconvenientes que aportaban a la salud de los niños; ahora desde el Gobierno, con nueva subida del IVA de las bebidas azucaradas y edulcoradas del 10 al 21% en los Presupuestos Generales del Estado para 2021. Y todo esto con la pretensión que reducirá el consumo de estas bebidas como medida para “favorecer hábitos más saludables”.

!Seamos serios! Beber refrescos, igual que al que le gusta una cervecita, es algo estimulante, placentero y que entra, o debería entrar, dentro del orden de lo extraordinario. Por supuesto que todos los placeres, por más nimios que sean, nos incitan a repetir y repetir. Quien no se sorprende cuando se percata que ha devorado un cuenco de panchitos en un bar o una bolsa de pipas de girasol o ha dejado temblando una gigantesca tableta de chocolate Valor, como si fuera José Coronado.

Intento recordar si cuando era niño, o no tan niño, algún día entre semana, que no fuera festivo o cumpleaños, me había tomado una cocacola, fanta o similar y no me viene a la mente. Miento, quizás hubo alguna ocasión en la que obtuve de contrabando la ansiada recompensa.

Nunca se me habría ocurrido preguntar a mis progenitores si podía tomar un refresco y menos un helado. En casa se comía y cenaba con agua y se desayunaba con leche y zumo de naranja natural. Jamás entraban refrescos y estos se consumían los domingos en las excursiones familiares, en los aperitivos o en otras formas de ‘alterne infantil’.

¿Entonces deben tomar refrescos los niños? Por supuesto que sí, pero con medida y como algo especial, pero sin ser nunca una alternativa  de los líquidos imprescindibles para el desarrollo infantil. ¿Por qué? Porque nos gustan, vaya. Y si no que se lo digan a aquellos que a pesar de aparecer en todos los medios atacando y boicoteando las bebidas azucaradas y animando a todo el mundo a que no las consuman, a la primera de cambio le pillamos bebiendo no no una, sino dos. !Toma ya! Peor que los niños.

Y una última pregunta…si lo malo es el azúcar: que lo prohíban ¿no?. Y si lo malo es el azúcar en bebidas, que lo prohíban en todas: zumos, batidos, refrescos.